Irene Pujadas (Sant Just Desvern, 1990) vive en Barcelona. Trabajó cinco años en la revista Bolsillo y ha escrito por medios como Leemos, Lanza o Lectora. En 2017 fue una de las tres fundadoras de la revista BRANCA. En 2020 ganó el premio Documenta con Els desperfectes, una recopilación de cuentos que recibió también el premio Ciutat de Barcelona y tuvo una buenísima acogida entre lectores y críticos, hasta el punto de que el primer relato, que da título al conjunto, fue traducido al inglés y publicado en la prestigiosa revista The New Yorker 2010 del verano. Actualmente trabaja en Angle Editorial.
Espoleada por las opiniones de amigos y familia, y con el objetivo de resolver una difuminación física que denota ciertas incongruencias internas, Diana se anima a emprender un viaje hacia su mundo interior. ¿Por qué no? Enroscar los tornillos flojos, arreglar los cuatro mecanismos que fallan y salir higiénica, nueva y lustrada. Lejos de ser un viaje fácil, sin embargo, el periplo la llevará a conocer geografías y criaturas del todo imprevistas —burócratas, turistas, guardias, ¡incluso un ángel!— y tendrá que driblar persecuciones, aguantar escarnios y andar muchos kilómetros para conseguir su objetivo. Una vez se da cuenta de que su interior es un lugar abominable, a veces hostil, tendrá que encontrar la forma de salir de sí misma con vida. Con una mirada irónica y una prosa limpia y original, llena de sentido del humor, Pujadas contrapone unas expectativas medio trascendentales medio terapéuticas con una realidad entre hilarante y estéril, y hace su particular contribución a la literatura del yo.
El Jurado del 6º Premio Finestres de Narrativa en catalán, formado por Anna Ballbona, Raül Garrigasait, Manel Ollé, Eva Vázquez y Marina Espasa, ha declarado vencedora la obra La intrusa, de Irene Pujadas, publicada por L’Altra Editorial. El jurado ha valorado la inteligencia de una escritura que juega a fondo con la ficción imaginativa, con una apuesta feliz que se contagia al lector de principio a fin. Destacó también la ligereza aparente y el sentido afilado del humor que empapa el libro de cabo a rabo. Con un tono que nunca decae, el libro despliega una reflexión sobre el autoconocimiento que es, a su vez, una reescritura moderna de al menos dos géneros: la novela de aventuras y la filosófica. Más allá de parodiar la pulsión introspectiva de la autoayuda, La intrusa nos adentra en un viaje de curvas insospechadas y rincones angustiosos, con una mezcla de fábula moral, de candidez poética y de una sutil socarronería que dice siempre más de lo que parece.