Natalia Velarde: «Por eso creo que el arte es algo mucho más instintivo, como una necesidad, algo que nos conecta entre todas, que se parece mucho a la espiritualidad.»

Ganadora del Premio Finestres de Cómic a Mejor Obra: el discurso de agradecimiento de Natalia Velarde a los Premio Finestres 2026

Hola, me llamo Natalia y de mayor quería ser dibujante. Parece que ahora puedo decir que lo soy…

Este pensamiento me llevó a reflexionar sobre todo esto que es dibujar, sobre su importancia, o la importancia de las artes en general. Y lo cierto es que para mí es lo más importante del mundo y, al mismo tiempo, siempre dudo de si realmente lo es.

Muchos de los que nos dedicamos al arte vivimos con esta brecha, una bifurcación por dentro. Emprendemos este camino por profundo amor al medio y, por el camino, se desarrolla la profesión. En algún punto es fácil olvidar por qué entraste al juego.

Últimamente me ha dado por pensar que el arte se ha vuelto un concepto casi religioso.

Sé que suena gracioso decir esto hoy en día, con todo el tema de la IA, que nació ayer y ya parece estar robándonos la capacidad de maravillarnos. Ahora todo es posible, rápido, práctico… Ahora más que nunca hacer arte no tiene un sentido en sí mismo si no está optimizado. Desde luego, encerrarte tres años de tu vida a trabajar en un tebeo ya no lo tiene.

Y aun así… seguiremos dibujando, leyendo y disfrutando, más si cabe, de este proceso tan poco práctico, tan irracional. No tenemos otra, estamos condenados, es el precio por estar enamorados de lo que conseguimos con nuestras propias manos. Por eso creo que el arte es algo mucho más instintivo, como una necesidad, algo que nos conecta entre todas, que se parece mucho a la espiritualidad. Perdónenme la magufada. Yo no creo en nada, pero creo en esto. En la felicidad y el amor que siento por este arte repetitivo, arduo y desquiciante que es hacer tebeos.

Cuando dibujo, sin querer, soy un animal feliz. Y quizás todo se queda en eso. Ser feliz es dificilísimo. ¿Es importante? No lo sé.

El arte ayuda a escapar cuando el mundo es irrespirable, o cuando lo es estar dentro de nuestra propia piel. Luego la huida se queda en papel, se petrifica y habla por todos: de nuestro miedo, de todo lo que no podemos perdonarnos. Porque nuestro dolor no es único, no es especial; es colectivo y es eterno. Lo que duren las palabras escritas, grabadas en fuego. El duelo es algo que nos atraviesa a todos, de una forma u otra, tarde o temprano…

Ahora, al leerme, se me ocurre que es una manera de “escape” muy tonta, porque en realidad no es tal. Es más bien un gran rodeo que nos permite coger aire, ganar tiempo… para intentar concretar… entender… el mundo y sus cosas, las cosas en el mundo… y a nosotras dentro de todo aquello. Sumergirnos hacia dentro, soportando la presión para buscar silencio. Intentar hacer tangible lo que nos sobrepasa… Pararse a pensar… tomarnos tanto tiempo para todo esto hoy en día se ve caprichoso, irreal, infantil… poco práctico, ¿no? No tiene sentido, teniendo tantas opiniones para elegir, tantas imágenes con la rapidez y contundencia de un clic… Disculpadme, hace 5 segundos que soy autora y ya estoy dando la chapa. Es que todo esto me recuerda… una vez un maestro en la uni se enfadó conmigo porque me referí a los artistas como “aquellos que se dedican a generar imágenes”. Entonces me pareció pretencioso, hoy entiendo muy bien su cabreo.

Hace tres años que me escapé dentro de Encías Quemadas y ahora todo se siente más irreal, aunque es lo que he hecho toda mi vida, de repente, ahora más que nunca, soy dibujante. Curiosamente últimamente me da miedo dibujar. No es- taba preparada para que la cosa fuera bien. Solo estoy asustada. Me da miedo que ahora importe algo de lo que digo… Disculpad, es habitual en mí ponerme emo cuando estoy feliz… Se me da fatal festejar. Siempre estoy preparada para que algo salga mal. Las películas me han enseñado que siempre es así… Como un músculo entrenado, agacho la cabeza esperando la colleja… ¡que parece que aún no llega! Eso es que viene desde lejos con mucha fuerza, ja, ja…

Y así, sobrepasada, desconectada por emociones más fuertes, mucho más grandes que yo… estoy viviendo un sueño.

Muchísimas gracias a la Fundació Finestres y al jurado por el honor de este premio, por esta oportunidad y por poner mi tebeo entre obras y autores tan inmensos. Gracias por leer mi tebeo. Por creer que esto tan poco práctico tiene sentido.

Gracias a mi familia, porque sobre todo les debo a ellos transmitirme su visión de lo que la palabra “arte” significa y el poder que puede tener para dotar de sentido todo aquello que toca.

A mis amigas y amigos, que son unos intensos y siempre se apuntan a caminar conmigo por el desierto.

A Jaume, mi editor —aka santa paciencia—, y a todo el equipo maravilloso de Reservoir Books.

A mis maestros y referentes, que viven eternamente de charleta en los cuartos de mi mente.

A Dani, por ser mi Cielito canónico. Te amo.

Y a Tapón… gracias por todo, amigo.

Un abrazo gigante.

Gracias por escucharme.

Filtrar per:
Categoría

Relacionats

Palabras de agradecimiento de las ganadoras del Premio Finestres de Narrativa

Palabras de agradecimiento de los ganadores del Premio Finestres de Cómic a Mejor Obra y Mejor Obra CIJ

Palabras de agradecimiento de los ganadores del Premio Finestres de Cómic en Catalán